Parecía una mañana normal, sin nubes que indicasen que fuera a llover.
En los últimos 10 minutos de la penúltima horas se empezaron a oír truenos, pero no como para una gran tormenta.
A última hora pararon durante un tiempo, pero los últimos 20 minutos se agravó la cosa. Los truenos sonaban con más fuerza y con más frecuencia, pero sin llegar a llover.
Y lo peor de todo, se pone a llover con fuerza justo 5 minutos antes de toque para irnos a casa.
Y esto es increíble. Ya en el pasillo techado del gimnasio, la gente tenia mucha prisa por irse. No podías quedarte parado porque se formó como una corriente de personas que te arrastraba hacia delante, pero es que luego la gente se quedaba debajo del techo sin salir a la zona sin techo.
A algunos nos costó salir.
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