Estamos a viernes y las horas de hacen eternas. Estamos deseando que sean las 2 para ser libres, bueno, no del todo.
En clase de filosofía la profesora nos quita los micros del trimestre que teníamos puesto, porque, según ella, nos los íbamos a tener que estudiar de nuevo para el examen final, y que así ganaba tiempo.
Pero eso no es todo. También nos dice que todo lo que pongamos en el examen tiene que ser literal de lo que hayamos estudiado. No podemos cambiar ni una sola palabra por algo que creamos que significa lo mismo.
Eso es todo lo contrario a lo que nos había dicho Victoria. Si usamos nuestras propias palabras podemos explicar lo estudiado más o menos, pero ¿y si se te olvida una palabra? ya no puedes seguir con lo demás.
Aún quedaban unos 10 minutos para sonara el timbre del recreo. Estábamos un poco cabreados por eso, yo creo, y de repente suena la alarma de incendios.
No vi la cara de los demás, pero seguro que se les puso una de felicidad al saber que por salir al patio ya no íbamos a seguir dando clase que a muchos se nos olvido la chaqueta en la clase, y el tiempo que pasamos fuera nos congelamos.
Pasar 10 minutos de frío no está mal si los cambias por 10 minutos de filosofía.
Después de eso ya se me pasaron las clases con normalidad. No me desesperaba tanto por salir, aunque a los de la otra clase el día se les ha tenido que pasar volando, como no han dado clases casi por no venir algunos de sus profesores.
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