El viernes teníamos un examen de filosofía a tercera. Las horas anteriores estábamos, la mayoría, intentando dar un último repaso.
Ya a tercera nos vamos colocando en la clase antes de que viniese la profesora.
Un compañero que se la había encontrado por el pasillo le dijo que no íbamos a hacer el examen, pero pensó que era broma.
La profesora entró cuando estábamos ya con las mesas despejadas y dijo que no íbamos a hacer el examen. Todos nos miramos muy extrañados.
Ella nos contó que para la semana que viene ya estría de baja, una baja para todo el curso, por asuntos personales.
Victoria, la profesora, no quería que su última clase con nosotros fuera un examen, entonces dijo que le preguntásemos las dudas.
Todos estábamos nerviosos por el examen y no sabemos como nos hubiera salido si lo hubiésemos hecho, así es que no hacerlo nos ha dado la posibilidad de sacar más nota cuando lo hagamos, porque ya nos lo sabremos mejor.
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